lunes, 9 de mayo de 2011

En un lugar de la Mancha

Después de 15 años trabajando juntos, en Crisol compartimos los anhelos de Don Quijote: queremos que nuestra pasión e imaginación funden un espacio y tiempo diferente al cotidiano, que nuestras acciones sean capaces de deshacer entuertos, enmendar las faltas, socorrer a los desamparados e impartir justicia; que el teatro sea el elixir que motive nuestros actos y que la realización de nuestros sueños contagien a aquellos espectadores dispuestos a ingresar a la ficción del arte, con un clásico del siglo XVII y la tecnología del S XXI.
A 400 años de que Cervantes iniciara esta aventura, en Crisol suscribimos el deseo de que “el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto de admire de la invención, el grave no la desprecie ni el prudente deje de alabarla.